Vorágine

De La Habana para un infante difunto

Uno sólo puede conocer bien una ciudad cuando ésta funciona como escenario para algún tipo de amor. Sea que en ella se encuentre el amor o que uno llegue a ella como refugiado de éste. Y es que en las ciudades el amor abunda en todas sus formas y se expresa cuando llenamos sus calles y edificios de simbolismos que nos hacen pensar en alguien en específico, o plazas que son de algún modo campos de cacería, o capillas que son refugios para huir de éste, o los cines que son hoteles de paso para con algún amor adolescente. Cada quién escoge de quién se enamora, pero uno no puede escoger en qué ciudad lo hace y, cuando sucede, uno comienza a conocer de verdad la ciudad. Muchas veces, en este proceso de amor y desamor, uno se enamora de la ciudad para decidir que no quiere abandonarla jamás, porque es esa cuidad su verdadero amor. Para Cabrera Infante, esa ciudad es La Habana.

Infante inicia su narración con la llegada de su familia a la capital cubana y sus primeros acercamientos a las artes amatorias. De una manera casi familiar, nos va llevando por un numeroso recuento de todos sus fracasos amorosos y los acontecimientos que lo llevaron a ellos. Todo esto se sitúa en La Habana y nos pinta un paisaje antes de la revolución, donde el cine tiene un papel importante en la vida de Infante, no sólo por su gran afición a éste sino por el potencial de encuentros amorosos que éste representa al aplicar la sutil técnica de acercarse lentamente a la mujer hasta que logra apoderarse de una pierna o un pecho. Si bien no siempre funciona, Infante no tiene reparo en mostrarnos que muchas veces la técnica falla, pero el asunto no es si falla o no sino intentar. Nos muestra desde sus fallidos encuentros con las putas cubanas, hasta sus fallidos intentos con las inalcanzables ballerinas (pero, ¿qué ballerina no es inalcanzable?) pasando por alguna ninfomaníaca o amigas de la edad o mayores con quienes nunca sucedió nada a pesar de tomar un tranvía que la dejaba a ella pero lo alejaba a él de casa.

Infante es un amante mil veces derrotado. Incluso cuando tiene éxito fracasa. Y así pasa su vida en La Habana, acompañando por las tardes o las noches a sus mujeres a su casa, buscando pretextos para encontrarlas, intentando lidiar con los amores contrariados, con la competencia con otros hombres por una mujer aunque jamás haya un enfrentamiento, sino esa competencia silenciosa, donde la presencia del otro, aunque sea en el ideal, tensa el hilo de la conversación a un nivel de recelo enfermizo. Es un amante en formación, un amante que está apenas aprendiendo los trucos que uno debe tener si quiere liarse con una mujer de cualquier modo. Es el muchacho que encuentra todavía a la mujer como un misterio indescifrable y que quiere a toda costa ser parte del misterio. Infante es ese amante que todavía no sabe porque, pero desea ver a una mujer desnudarse lentamente, con sensualidad, no rápidamente y con desfachatez, como si no importase la sensualidad ni la intimidad o estuviesen desde tiempo atrás ya casados y ese juego de seducir con el desnudo a la otra persona ya no existiese. Eso es lo que desea Infante y eso es lo que busca en La Habana. Descubrir el amor y la sensualidad y la única manera que hay es fracasar con muchas mujeres.

La Habana para un infante difunto es esto, la búsqueda del amor en La Habana y no es muy diferente a la búsqueda de amor en cualquier otra ciudad.

Guillermo Cabrera Infante, La Habana para un infante difunto, Club Internacional del Libro, Madrid, 1998.

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Acerca de Borchácalas

Borchacaleo en los sueños ajenos hasta cansarlos.

3 comentarios el “De La Habana para un infante difunto

  1. El Usuario
    julio 23, 2012

    ¡La ficha técnica del libro hace falta aquí!

  2. Aniuxa
    julio 23, 2012

    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

  3. Aniuxa
    julio 23, 2012

    Yo también opino lo mismo. Yo que soy inculta, ni siquiera pensé que hablaban de una novela hasta ya entrada la reseña. ¡Soy inculta!

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Esta entrada fue publicada en julio 23, 2012 por en Novela, Reseñas y etiquetada con , .

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