Vorágine

De No use las manos

Yo respeto la poesía. Le tengo respeto porque no es cualquier cosa hacer poesía. Dicen que el gran escritor escribe poesía, el bueno cuentos y los malos novelas. Yo no estoy del todo de acuerdo. Cada quién escribe lo que quiere y como puede, y con esto de los buenos, los malos y los feos, uno podría intuir que toda novela es mala porque siempre vendrá de un mal escritor, y que todo poema será bueno porque sólo los grandes hacen poesía. Pero no es así. He leído novelas muy buenas, cuentos regulares y poemas que me da un poco de pena llamarlos como tales.En la última feria del libro de El Palacio de Minería, mientras tomábamos un respiro de las multitudes que se atiborraban en los pasillos y en las estanterías, y de las cuales formábamos parte, un muchacho que no era muy alejado de nuestras edades se nos acercó. Quería vendernos un librito llamado No use las manos de unos tipos llamados Los KFGC. Nos lo vendió muy bien porque nos recitó un par de cosas de dicho librito que más que poéticas me parecieron graciosamente ridículas y por diez pesos por cabeza (dígase que costaba veinte pesos), nos llevábamos un fabuloso ejemplar de los 500 que se habían impreso. Mi amigo se llevó el libro para leerlo primero y a mí se me olvidó que existía hasta hace un mes o algo por el estilo que me dio el famoso librito.

Quisiera aquí citar a un tal Omar Pimienta:

Los KFGC son un equipo que está más allá de la goliza, juegan por el de la honra. Como en todo colectivo, su obra se sostiene por la práctica misma: estar, ver y hacer y volver a hacer hasta que salga bien, no hay de otra en un país como éste. Sabemos de antemano que vamos a perder el partido pero nadie olvidará estos versos. El fútbol se juega con las extremidades menos diestras, en eso se parece a la poesía que parte siempre de un titubeo. En el fútbol, en la poesía y en la práctica de estos jugadores el error es la norma pero los aciertos (y los hay) los convierten en cracks; momentáneos, pero cracks.

No sabría por donde empezar más que por decir que sí habríamos de hablar sobre las contraportadas de los libros y sobre como ellas mienten. Aunque esta, más que mentir nos quiere decir algo de gran sutileza, algo muy importante que el lector que no sabe nada de este grupo debería tener muy en cuenta: ni el importante Omar Pimienta sabe que demonios querían decir Los KFGC. Tal vez valdría la pena hablar del libro tomando las palabras de la contraportada como puntos de partida.

Los KFGC son un equipo que está más allá de la goliza, juegan por el de la honra. Esto quisiera yo traducirlo como un sutil “Estos tipos no saben ni de qué demonios va la poesía, el ritmo les elude, las cacofonías los atormentan, la métrica y la rima son terrenos desconocidos para ellos, pero al menos lo intentan. Quién sabe, igual y tienen suerte y algún día de pura suerte componen un buen verso, pero dudo mucho que algún día logren componer una estrofa decente.”

Como en todo colectivo, su obra se sostiene por la práctica misma: estar, ver y hacer y volver a hacer hasta que salga bien, no hay de otra en un país como éste. Aquí yo quiero pensar que Pimienta quería decir algo parecido a “Pues no nos queda de otra con los colectivos nacionales. Tuvimos que publicar a estos muchachos porque insistieron mucho y no había otra cosa que publicar, pero en épocas como estas, pues ni modo, algo tenemos que publicar para poder vender libros.”

Sabemos de antemano que vamos a perder el partido pero nadie olvidará estos versos. Y pues cómo olvidar estos versos que no parecen versos sino algo cacofónico y vacío de sentido. Ahora, no estoy diciendo que lo cacofónico y vacío de sentido esté mal, pero sí. Y es que vamos, una cosa es hacer cacofonías y sin sentidos escudados bajo el manto de la deconstrucción del lenguaje y otra cosa cambiar el orden de las letras en un poema mal hecho para ver si así nos vemos un poquito más vanguardistas y no se note tanto que estamos escribiendo pura pendejada.

El fútbol se juega con las extremidades menos diestras, en eso se parece a la poesía que parte siempre de un titubeo. El pobre Pimienta no conoce, aparentemente ni a las bailarinas ni a Poe. Las primeras son más diestras con las piernas que con los brazos (vamos, los mismos futbolistas, a quienes tanto está aludiendo, requiere que seas más hábil con las patas que con los brazos) y el segundo tenía una metodología tan exacta para hacer un poema que hasta podríamos decir que es rígido y de ninguna manera podemos decir que titubea. Pero los niños KFGC parece más bien que escribieron, titubeando, con las patas y con unas patas que además no son muy hábiles. Yo diría que con patas atacadas por la mielitis, más bien. Quién sabe, tal vez Pimienta estaba siendo sarcástico o nos quería decir esto último.

En el fútbol, en la poesía y en la práctica de estos jugadores el error es la norma. No sólo la norma, sino todo. Es un gran error. Así, de esos feos. Sin embargo, Pimienta agrega: pero los aciertos (y los hay), Pero yo sigo sin encontrarlos. Tal vez me hace falta más espíritu dadaísta o más dispersión de la mente para verlos. Pero además sigue agregando: los convierten en cracks; momentáneos, pero cracks. Pues sí, mi pequeño corazoncito, que le tiene respeto a la poesía y al bonito uso de las palabras, hacía crack cada que terminaba un “poema”. ¡Crack! Imagínense.

Ahora, tal vez ustedes estarán pensando que soy demasiado fuerte con ellos. Y es que a veces soy de esos que el verso libre no le gusta mucho porque muchas veces el verso libre más bien debería ser poesía en prosa donde el fin de línea lleva una coma. Pero ni así podríamos decir que los “poemas” (que no sabemos exactamente a quién atribuir porque ninguno viene firmado por el autor original, sino todos son parte del colectivo) son poesía.

Tal vez algunos podrían decir que se quieren contar historias, que son minificciones en forma de verso, pero en ninguno de ellos encontré ningún nudo, ni ningún desenlace ni ningún conflicto ni nada. Eso es lo peor de todo, en todo el libro, en sus 119 páginas, sólo le encontré sentido y fondo a la declaración del número de ejemplares tirados, la colección y el lugar de impresión junto con los derechos de autor y todo el rollito legal. Y eso fue aún más poético que cualquier cosa que encontrase en todo el libro.

En todo el libro, lo único que puedo determinar se puede resumir en lo siguiente: 1)Ay el posmodernismo, 2)Ya hay que ir superando Fight Club, chavos, 3)También la obsesión por los videojuegos al grado de usarlos para la poesía, 4)El dadaísmo está muerto, no quieran revivirlo, 5)Para deconstruir su poética y su propio estilo, primero hay que tener una poética y un estilo propio, sino sólo estás haciendo el ridículo.

Además, en el lomo viene el nombre del colectivo mal escrito, pero me gusta pensar que de cierto modo es la justicia divina.

Los KFGC , No use las manos, Amarillo, Colección Jade, 2011.
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Acerca de Borchácalas

Borchacaleo en los sueños ajenos hasta cansarlos.

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Esta entrada fue publicada en agosto 13, 2012 por en Poesía, Reseñas y etiquetada con , .

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