Vorágine

Contraportadas II

Las contraportadas mienten: ésta dice que hay un triángulo amoroso y lo que hay son celos infundados, inseguridades para regalar, apariciones, fantasmas e incendios; ésta habla de la crítica ejercida por el autor como un laboratorio y lo que hay es un diario. Éste libro viene con la contraportada en blanco: mejor, que si me habla de los juegos del lenguaje no lo leo jamás.

El libro de la derecha alaba el genio y yo me estoy quedando dormido cada vez que lo abro; el de la izquierda enumera críticas de otros a la manera de afiche de película ganadora de algún premio in olvidable. Yo también he dicho “fabuloso uso de la metonimia” y no veo a nadie citándome. Cítenme, valgo tanto como el crítico de El País; miento, ya valgo más.

Sin embargo, lo peor, tal vez, es que no dejo de leerlas: el impulso por voltear el libro y leer las chácharas de otros me gana y por eso ustedes, 5 lectores del blog (gracias), están aquí. Las contraportadas mienten, sí, pero además dan morbo. El morbo vende: “Prohibido en China por inmoral, sucio y al servicio del dinero”. ¿Prohibido en dónde? No importa, el punto es que alguien no quiere que lo lea. Son 50 pesos.

Las contraportadas son morbo, las reseñas son morbo, las críticas son morbo. Borchácalas, en su post dice que ha dejado de leerlas, pero habla de ellas, no puede dejarlas: son morbo. Que le arruinaron libros ¿quién le manda a andar de curioso?

Si les digo que “El consagrado autor, Borchácalas, nos ofrece en este nuevo post un análisis del pre-texto llamado contraportada” no convenzo a nadie de que lo lea. Si les digo que “Borchácalas, con su característico estilo (todo estilo es característico, la falta del mismo también) emplea a fondo su ingenio, ironía y mala leche contra los redactores de contraportadas que engañan cual cerdo capitalista. A través de la identificación de los lugares comunes denuncia la circunstancia que hoy aqueja a todo lector. Además se desnuda el alma.” creo que tengo más oportunidad de convencerlos.

Como se pretende que sea una serie de posts (p-o-s-t-s) habrá la oportunidad de ser serios y denunciar al mercado de las editoriales y sus contraportadistas (mercenarios de las librerías); ahora importa regresarles (pobres) el valor humano: todo hombre miente y siente morbo, ergo, todo hombre lee (es) contraportada.

¿He vendido?

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Acerca de Rodrigo hombrecactus

Soy uno de esos personajes planos tipo relato de folletín que aspira a ser esférico. De esos que son copias malas de Filiberto García:sin sombrero ni pistola.

Un comentario el “Contraportadas II

  1. Pingback: El chisme de las contraportadas, Parte III | La Soga en la Mañana

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Esta entrada fue publicada en octubre 25, 2012 por en Sobre libros y otras fantasías y etiquetada con , .

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