Vorágine

Los zorros vienen de noche

A Cees Nooteboom no lo conocía yo pero sí lo conocían en su casa, es decir,  holandeses, europeos y demás fauna; sobre todo la fauna interesada en la literatura de viajes (hablemos después sobre las implicaciones ontológicas de que exista la denominación “literatura de viajes” y de que no se considere toda literatura viaje, también ignoremos la mamonería de esa frase). Desde la repisa del autor muchos reconocimientos miran con desdén a mi ignorancia. Reconocimientos europeos, ojo.

A Cess Nooteboom lo oí leer hace un año en la primera edición del Festival Internacional de Poesía y Prosa de La Ciudadela. Cautivó la historia que contaba: una foto, un hombre, el mundo.  Historia sin nada fantástico, pero tan bella.

Los 8 cuentos de este libro comparten esas características: la foto nostálgica que dice tanto y tan poco; el hombre (o mujer, pues, se entiende) que da cuenta y lucha contra un mundo caótico en apariencia. Caótico porque el hombre es incapaz de leer el sentido de lo que pasa a su alrededor: el destino existe pero no podemos entenderlo.

Cess nos remarca que todos tenemos muertos y aventuras olvidadas; todos vivimos nuestras pequeñas vidas llenas de recuerdos que nos asaltan y fotografías que nos miran irónicas desde el rincón: somos coleccionistas de nuestra propia historia que no es totalmente nuestra porque está cruzada por las relaciones que creamos a cada paso.

En un universo donde el destino está oculto, la experiencia de lo humano es lo que nos ofrece sentido, aunque no queramos aceptarlo; y el recuerdo es lo únnico que nos acerca a esa experiencia.

Tras el dejo nostálgico y triste de los cuentos, lo que encontramos es la búsqueda y el conocimiento de uno mismo, de la vida.

Ya sé, que pesada la reseña; pero no hay otro modo con Cess. Escribe bella, lírica y sencillamente lo que ninguno de nosotros podrá en un millón de años.

¿Les dije que el título me parece de una belleza impresionante?

P.D. Recuérdenme hablarles en algún post del otro holandés que estaba en el festival: Benno Barnard.

Cess Nooteboom, Los zorros vienen de noche, Siruela, 2011.

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Acerca de Rodrigo hombrecactus

Soy uno de esos personajes planos tipo relato de folletín que aspira a ser esférico. De esos que son copias malas de Filiberto García:sin sombrero ni pistola.

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Esta entrada fue publicada en enero 24, 2013 por en Cuentos, Reseñas y etiquetada con , , .

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