Vorágine

Loca juventud

Amor de loca juventud cantan algunos, cubanos los más conocidos, pero no exclusivamente. Otro sector de la población al que le chifla entonar este mantra son los escritores.

Pasa que un día se me cruzó el “poeticismo” (gugleelo usted mismo si la información a continuación le es insuficiente) que resulta ser un movimiento ampliamente ignorado por la crítica literaria mexicana;  corto en duración e incluso en número de miembros. Gonzalo Rojo y Eduardo Lizalde fueron los fundadores cuando se encontraban en sus veintitantos, hacia 1948. No hay grandes obras que brillen en el panorama, tal vez mencionamos  Dimensión imaginaria (Ensayo poeticista) de Rojo, en 1952, porque exponía algunos de los fundamentos primordiales de su movimiento. Ideas de  como el profundo racionalismo de la creación poética y otras fórmulas variopintas  por demás olvidadas. (Nota para mi futuro biógrafo: hasta que se me hizo usar esa expresión).

Gradualmente los autores fueron abandonando al movimiento, un autor tras otro, Bartola, hasta llegar a dos o tres renegando de lo hecho. Hoy, algunos de los que crecieron para ser consagrados, lo rescatan, tal vez con un poco de nostalgia, en una que otra charla, en el café con los discípulos; otros lo dejan de lado, únicamente les sirve como material para biografías, Lizalde y su Autobiografía de un fracaso, donde frases poco alagadoras pueblan de juicios al siglo pasado, a sus veintes y a sus amigos, dan cuenta de eso.

Se me ocurrió empezar con este movimiento excluido de cánones y antologías de “Obra reunida” para poner de manifiesto la tendencia de los escritores a renegar de sí mismos; de movimientos en los que estuvieron, de obras que escribieron, cosas que dijeron.

Podemos hablar de Borges (y si decimos que Borges dijo o hizo es que la actitud es universal, no lo olvide usted) y sus primeros libros de poemas que reescribió  hasta dejar irreconocibles. Podemos hablar de tantos.

Entre, pues,  la discusión.

Digamos que son poetas próximos a arrepentirse.

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Acerca de Rodrigo hombrecactus

Soy uno de esos personajes planos tipo relato de folletín que aspira a ser esférico. De esos que son copias malas de Filiberto García:sin sombrero ni pistola.

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Esta entrada fue publicada en septiembre 17, 2013 por en Cosas extrañas, Sobre libros y otras fantasías y etiquetada con , , .

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