Vorágine

Se está haciendo cada vez más pesado

Pues.

Tuve que escribir una reseña para una revista académica. Siento que toda la vida he estado escribiendo esa reseña y tal vez nunca resulte bien, aunque acabada esté desde hace tanto.

Y es que no me gusta nada: me aburre leerla, me fastidia pensarla. Alguien la leyó y me cuestionó el uso del verbo tal y yo no pude defenderlo, pobre de él, porque sonaba más a mí que a algo serio. También se quejó de que usé un adverbio terminado en mente y eso, de acuerdo con todas las normas actuales del “escribir bien”, es pecado mortal. (Nota: hacer un post a la defensa de los adverbios mente). Si quiero decir algo simplemente, ¿por qué le he de quitar lo que lo hace ser de esa manera?

Por supuesto hubo problemas  en el orden de las buenas costumbres y lo políticamente correcto: “No hablas tan elogiosamente de éste como de aquél. Puede sentirse porque hay una competencia entre los dos”. “El de allá es un tipo pesado en la academia, no lo trates tan a la ligera, que se va a enojar con la revista”. “-El coordinador puede molestarse. -¿Por qué? ¿Qué dije que está mal? -Quién sabe, pero puede molestarse.”

Elefantes huyendo de la academia hacia un charco de exageraciones paquidérmicas.

Yo nada más quiero tirar la reseña por la inexistente ventana del lugar de la revista y olvidarla para siempre. Pero si alguien la levanta puede usarla en mi contra, demandas de por medio. Cada día que pasa, mis convicciones se alejan más de la academia y eso a ustedes, amables cinco lectores y troll, les importa un rábano; pero como es mi post se los puedo enchufar.

Por eso prefiero escribir aquí, así, sin necesidad de justificar, con cita y página, las opiniones que se me den la gana gritar. En el fondo deseo ser como Rama quien, como prometió decir siempre la verdad, convierte todo lo que dice en verdad, no importa que sea lo que se le ocurra.

Además pasa que yo estoy a favor de los discursos exagerados, de las opiniones hiperbólicas que se regodean en sí mismas; chapoteando en sus ponderaciones y alimentando desproporciones. Y en esas reseñas no se puede; si somos justos casi en ningún lugar se puede.

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Acerca de Rodrigo hombrecactus

Soy uno de esos personajes planos tipo relato de folletín que aspira a ser esférico. De esos que son copias malas de Filiberto García:sin sombrero ni pistola.

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Esta entrada fue publicada en octubre 29, 2013 por en Cosas extrañas, Reseñas y etiquetada con .

Kampa

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