Vorágine

La biblioteca de mi abuelo y el robo hormiga

Pasa el tiempo y uno va a acumulando libros, espacio ocupado por ellos y polvo encima de todo hasta formar un olor viejo encantador. En mis libreros hay unos cuantos libros que ya huelen así: son los que he ido sacando de la biblioteca de mi abuelo.

Durante muchos años su biblioteca y él estuvieron en un cuarto pequeño, obscuro y atascado hasta el piso. Entrar a saludarlo era imposible porque había que sortear pilas de periódicos, libreros desbordantes y un pesado escritorio de metal, uno de esos objetos imposibles de mover que debe seguir en el cuartito a pesar de que mi abuelo hace tiempo ya no ronda por ahí ni por ningún otro lugar.

Polvo

Todo es polvo

Tiempo después construyó otro cuarto encima de su casa. Era un lugar mucho más grande que el anterior, compró más libreros y más libros que se llenaron de polvo otra vez. Luego se enfermó y dejó de subir, el polvo se acumuló, alguien empujó sus cosas a un rincón y convirtió la biblioteca en un taller de costura. Luego mi abuelo murió.

Durante los años en que él dejó de subir lo empecé a hacer yo. Revisé todo lo que había en los libreros y les quité un poco de polvo, a pesar de que volviera a su lugar tan pronto pusiera un pie fuera de ahí.

Y encontré grandes tomos: unos libros los volví a poner en su lugar y ya no puedo recordar donde quedaron (Fantomas contra las transnacionales se ha perdido, pero lo he de encontrar), otros los separé para leerlos después y siguen escondidos.

Pero había unos libros que no pude dejar ahí, en medio de alfileres, y los he ido sacando cada vez que pongo un pie ahí. Mi abuela aún cree que voy a regresar esas primeras ediciones de El complot mongol, de varios libros de Cabrera Infante, Puig y Onetti; cree que la segunda  edición de Rayuela se volverá a llenar de polvo allá. Yo no pienso que pase.

He optado por el robo hormiga, el desmantelamiento de bajo perfil de esa biblioteca para volver a armarla en otro lado, mi casa, por ejemplo. Tampoco es que asalte tumbas y ofenda a los muertos. Él dijo que ya eran míos, antes de morir. Entonces, en realidad, me saqueo a mí mismo, corsario del lugar.

Es mejor que vivan y se llenen de polvo en otro lugar.

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Acerca de Rodrigo hombrecactus

Soy uno de esos personajes planos tipo relato de folletín que aspira a ser esférico. De esos que son copias malas de Filiberto García:sin sombrero ni pistola.

Un comentario el “La biblioteca de mi abuelo y el robo hormiga

  1. Borchácalas
    diciembre 16, 2013

    Yo así conseguí una primera edición de pasta dura de Editorial Oveja Negra de El amor en los tiempos del cólera. Aunque nada de la biblioteca era para nosotros y pues el robo fue explícito.

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Esta entrada fue publicada en diciembre 11, 2013 por en Cosas extrañas, Curiosidades, Sobre libros y otras fantasías y etiquetada con , , , .

Kampa

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