Vorágine

Libros motivados

Cuando niño, mi madre me ponía a leer autoayuda, mi plática incómoda sobre la sexualidad fue bastante corta, pues sólo involucró a mis padres dándome un librillo sobre el tema que debía leer, las pláticas motivacionales o de autoestima siempre eran con libros de autoayuda, superación personal, motivacionales o, cuando me iba bien, de salud.

Es interesante: los libros de esta índole normalmente son los que se ven con mala espina, se duda de lo que dicen y lo que contienen. Y es perfectamente razonable: la mayoría incluye pura basura sin fundamento.

Sin embargo, el libro motivacional, de autoayuda o de “salud” son los que mantienen a la industria del libro viva (bueno, sin contar cosas como Cincuenta sombras de Grey y similares). Es lo que, a fin de cuentas se lee en muchos lados y hay muchas personas que los consumen como si fueran pequeños dogmas de fe. Es curiosa la idea que nos fomentaron en la primaria de que, si está en un libro, debe ser cierto.

Pero hasta la basura se clasifica (aunque toda la basura siempre guarda algo de verdad).

Sonará raro, pero sí existe aquello llamado buena literatura de autoayuda y superación personal. Todo depende de la labia del autor y la premisa en la cual basará todo su argumento: si nos logra vender esa premisa, el libro ya está del otro lado, e incluso es perfecta para resumir en unas cuantas líneas y poder redactar una buena contraportada.

Joven superado gracias a libros de autoayuda

Joven superado gracias a libros de autoayuda

El buen libro de autoayuda es aquel que, nosotros entrando a tema con el mayor de los escepticismos, empezamos a dudar y a aceptar aquello que se nos quiere vender (todo mundo siempre nos está vendiendo algo en los libros: ideas). En el momento en que con el mayor de los escepticismos uno empieza a creer que el fundamento (aunque muchas veces sin fundamento) de la argumentación e intentar los ejercicios que el texto propone (siempre hay ejercicios y consejos para mejorar tu vida y alcanzar tu felicidad y plenitud emocional/espiritual/sexual). Si el autor logra involucrarnos en este juego, ha cumplido su cometido, y me parece bastante loable.

Ahora, lo que es importante es poder regresar a la realidad y darse cuenta que mucho de lo que leímos es basura o simplemente no tiene fundamento “científico”, aunque los testimonios de los personajes anónimos muchas veces nos parezcan evidencia sólida del método. Mas no deberíamos ser tan prestos a descartar todo lo que ahí leemos, sobre todo si nos logró enredar, cuan poco fuese el tiempo de lectura, en él. Si captó nuestra atención, es porque hay algo interno que encontró un poco de verdad en ello.

No quiero decir con esto que tomemos como dogma de fe aquello que nos parece cuerdo. Cuestionar cualquier texto, incluso a los “grandes maestros del pensamiento”, es siempre un ejercicio saludable. Pero no todo libro es una llave al verdadero conocimiento y normas universales, así como no todo libro es un desperdicio total: hay que aprender a tomar lo que nos sirve en la vida cotidiana y aplicarlo.

Y es que la vida no está hecha con andamios rígidos, sino es flexible y todo lo que absorbemos puede ser útil, así venga desde los estratos “más altos” del conocimiento o de la “basura más comercial” de la librería. El asunto se resume en saber qué tomar de ello, sean métodos de relajación de libros espirituales, consejos sobre cómo aguantar y apechugar malos momentos; sea que de uno tomemos el valor para dejar esa tormentosa relación que ya es un lastre o simplemente para tener una mejor vida sexual en pareja, todo es algo que nos puede llevar al camino del crecimiento propio (o, de menos, a un par de risas en el proceso). Sólo tenemos que aprender a reconocer qué es charlatanería, qué no y escoger.

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Acerca de Borchácalas

Borchacaleo en los sueños ajenos hasta cansarlos.

2 comentarios el “Libros motivados

  1. Dinwen
    enero 29, 2014

    Pues, “no hay libro tan malo que no tenga algo bueno”.
    A pesar de ser los patitos feos de la literatura, sí puedo decir que alguna vez leí uno que no me pareció desagradable: El caballero de la armadura oxidada, de Robert Fish.

  2. nereisima
    febrero 13, 2014

    Yo soy una escritora ferviente de los textos motivacionales, no puedo esconderlo aunque quiera, es lo que me interesa: entender y proponer soluciones a los problemas cotidianos y a la relación que guardamos con los demás y con nosotros mismos.
    La cuestión es que creo que las preguntas de los libros de autoayuda son casi siempre legítimas, pero las respuestas rara vez lo son: incurren en universalidades y en “recetas de cocina”, simplifican al grado de caricaturizar, son tendenciosos y llegan a conclusiones demasiado categóricas, generalmente bañadas de optimismo ingenuo.
    Eso hace que su mercado se limite a aquellas personas que no gustan de pensar y que sólo quieren ser sosegadas a corto plazo, como cuando meces a un niño. Pero las cuestiones humanas, en tanto humanas, tienen la característica de permanecer siempre abiertas y estar sujetas a los vaivenes, a veces contradictorios y otras tantas explosivos, del devenir y de los procesos vitales.
    Lo importante es preguntarse, pero las respuestas siempre serán provisionales y el desasosiego, posiblemente, ineludible.

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Esta entrada fue publicada en enero 28, 2014 por en Curiosidades, Sobre libros y otras fantasías y etiquetada con , .

Kampa

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