Vorágine

La desfachatez de regalar libros

26 marzo 2014 | Hombrecactus

He regalado libros, lo confieso. He pecado también, pero eso ha de importar mucho menos a la hora del juicio final. Todos hemos hecho daño alguna vez que quisiéramos olvidar; hemos mentido, envidiado, ignorado y tal vez deseado hasta lograr apropiarnos de algo que no era nuestro en el origen. La cosa es que pocos han llegado a la violencia total de regalar un libro.

Probablemente haya sido sin mala intención, un deseo genuino de compartir con aquél al que queremos halagar o crear un vínculo. Es posible que creyéramos que con ese gesto (minimizado en nuestra conciencia) podríamos acercarnos a alguien lejano, que compartir un gusto específico sería un catalizador de relaciones. O, a lo mejor, pensamos conocer lo suficiente de la psique sentada enfrente, por lo que nos arriesgamos a escoger y entregar, pensando ser profundos.

Algunos actuamos con mala fe, queriendo imponer nuestros gustos, creyendo saber más y mejor (en momentos de falsa humildad concedemos un sencillo “pensar diferente”). No nos importó el espacio que el objeto, delgado o grueso, ocupará en el espacio vital del desprotegido receptor; nunca consideramos el estorbo, el golpe estético, la carga impuesta.

Obligamos al otro a pensar en algo que no tenía planeado, que no quería. Lo obligamos a sentir culpa por ignorar o aplazar la lectura; al menos lo hicimos pensar en nosotros, ver nuestra imagen desfilar cuando el tiempo parecía ya tenernos borrados. No pensamos en la utilidad ni en el futuro de nuestra acción.

Si conquistamos o perecimos en el intento de dejar huella visible no es relevante; triunfamos en el momento en que pusimos algo de nosotros en las manos de aquél y creamos emociones que no estaban contempladas. Cuando decidimos dar un libro, nos acercamos un poco más a la maldad.

En resumen, hemos sido soberbios, violentos, ignorantes y desafiantes. Hemos, tal vez, dañado irreparablemente.

Si lo tuyo es atacar a traición y por la espalda, regalar un libro es la opción.

Si lo tuyo es atacar a traición y por la espalda, regalar un libro es la opción.

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Acerca de Rodrigo hombrecactus

Soy uno de esos personajes planos tipo relato de folletín que aspira a ser esférico. De esos que son copias malas de Filiberto García:sin sombrero ni pistola.

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Esta entrada fue publicada en marzo 26, 2014 por en Cosas extrañas, Curiosidades, Sobre libros y otras fantasías y etiquetada con , , , , .

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