Vorágine

Partitura para mujer muerta

Premio nacional de la novela policiaca del IPAX  en el 2007 y uno piensa que puede resultar buena novela, en la contraportada vienen unas líneas bastante elogiosas de Vicente Leñero. Luego uno se entera que el Ipax es el instituto de la policía auxiliar y protección patrimonial del estado de Veracruz y las dudas empiezan.

También empieza la novela y no pinta mal, pero a la tercera página el autor se avienta “instala el violonchelo entre sus piernas, toma el arco, se concentra como lo haría un esgrimista al medir a un contrincante” y así no se puede. Cuánto mal le ha hecho a la novela policiaca la misma novela policiaca; Chandler se revuelca en su tumba y desde este humilde blog instamos a los escritores de este género que tantas dichas nos ha dado a evitar comparaciones simplonas que solo provocan algo de pena ajena; si no es un hallazgo literario mejor evitarlo, todos ganamos.

Pero Vicente Alonso, autor, no se achica, esta novela se escribió gracias a la beca de la fundación para las letras mexicanas y hay que demostrarlo (recuérdenme hablar en otro post sobre las becas y la reproducción de una idea de lo que debe ser la literatura y también de quejarme amargamente porque nunca me han dado una) y como hay que demostrar que esto es literatura, insiste en reflexiones casi ingenuas “matar es sólo la reverencia final de una coreografía” y mal logradas que se interponen en el desarrollo de la novela.

Porque es cuando el autor se olvida de los símiles y las reflexiones que la novela se deja leer con gusto; es decir, cuando se le olvida que desde siempre ha querido ser escritor y ahora hace literatura y se pone a narrar, a contar la historia, la novela se disfruta.

El asesinato, el violín perdido, los investigadores corruptos y asquerosos y un extraño ex amante de la muerta son buenos ingredientes para una novela policiaca. Y ésta va creciendo conforme avanza, las voces múltiples a las que recurre el autor dan buen resultado y por eso se le van perdonando otros símiles, ingenuidades en la narración y hasta en las voces (ver, por ejemplo, el capítulo que da título a la novela), pero llega el final.

En El complot Mongol (la mejor novela policiaca mexicana), Filiberto García ya nos advertía sobre la diferencia entre el pinche y el pinche (nota: así se hacen las reflexiones en una novela negra). Una cosa es un pinche final y otra muy diferente es un final pinche y, tristemente, el de esta novela es el segundo. La tensión que la narración había conseguido y que parece que llegará a su punto culminante se desinfla con un final malo, que hace eco del principio y por lo tanto termina matando a la novela.

En sus inicios, el género policiaco iba de resolver el misterio y restaurar el orden social gracias a la inteligencia del detective; en el hard boiled empezó la importancia de denunciar a una sociedad corrompida, la inteligencia del detective se deja un poco de lado en favor de su tenacidad  para luchar, a pesar de si mismo, contra la suciedad del mundo, cuyo orden no puede ser restablecido porque no existe, tal vez solo un atisbo de justicia que no es lo mismo que legalidad. Entonces, a lo mejor, en estos momentos violentos, la novela policiaca evoluciona a la corrupción e ineficacia de sus actores; el mundo está tan podrido que no hay manera de regresar al orden o denunciar su falsedad: lo que hay es todo y es horrible.

Esto último puede ser la apuesta de Vicente Alonso y no parece ser mala aproximación, pero la ejecución deja que desear, el final de Partitura… no le hace justicia ni a la intención ni a lo que había logrado construir. Nos quedamos frente a una novela irregular que funciona cuando deja las pretensiones de lado y que se cae cuando quiere ser más de lo que en realidad puede.

Por cierto, tanto el título como las varias portadas de la novela que existen, son feas como pegarle a un bebé foca con un costal de gatitos.

Por cierto, tanto el título como las varias portadas de la novela que existen, son feas como pegarle a un bebé foca con un costal de gatitos.

 Partitura para mujer muerta, Vicente Alfonso, Mondadori, 2009.
P.D. El párrafo sobre la novela policiaca es con fines explicativos, en otro post voy a hablar largo y tendido de mis teorías sobre el género.
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Acerca de Rodrigo hombrecactus

Soy uno de esos personajes planos tipo relato de folletín que aspira a ser esférico. De esos que son copias malas de Filiberto García:sin sombrero ni pistola.

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Esta entrada fue publicada en marzo 31, 2015 por en Novela, Reseñas, Uncategorized y etiquetada con , , , , , , .

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